JUAN ALBA MARTOS

 

Juan Alba nació en Villanueva de Algaidas un 8 de mayo de 1894. Vivió su infancia y adolescencia en la Parrilla, aldea próxima a Algaidas.

Desde muy pronto aprende el oficio de albañil y siente dentro de sí el impulso creativo de la poesía y la copla.

En 1944 se viene con su familia a la Ralenga, dejando atrás años duros. En 1936 pierde a un hermano, lo que hizo que esta tragedia se manifestara en algunas de sus poesías con posterioridad.

Juan estaba casado con Doña Isabel Conde Caballero, teniendo ocho hijos. En 1958 el matrimonio decide venirse a Cartaojal, a la casa de los Camilos, que actualmente habita una nieta de José Camilo.

Comenta su hijo Francisco, que su padre sintió la poesía desde pequeño y que así se lo comentaron a él sus abuelos.

Cuando Juan se encontraba trabajando en el campo o haciendo casas, los compañeros de trabajo le animaban para que sacara poesías de alguna situación que se hubiera producido durante el trabajo o bien que sacara copla a alguien en concreto.

Muchos de los que tuvieron la suerte de estar con él, dicen que en un instante, la creatividad se ponía en marcha y eran segundos lo que tardaba en reaccionar a la provocación. Era Juan un hombre de una gran agilidad mental y de una creatividad llena de humor, cuando lo daba la ocasión. También sentía que ciertas cosas debían decirse, aunque éstas fueran a través de la poesía convertida en copla, por lo que se vio en líos con las autoridades, pues no callaba ante lo que sus ojos presenciaban.

Por Carnaval y Pascua, era contratado y se pasaba varios días enteros en los pueblos de la comarca, hasta altas horas de la mañana, a veces no aparecía por casa hasta después de varias jornadas. El cansancio lo sobrellevaba con los famosos ponches de huevo y coñac. Así Juan sacaba un dinero que venía muy bien para tanta demanda en la familia.

Según su hijo Francisco nos cuenta, su padre era un hombre recto de mucha disciplina, al que había que pedir permiso de salida para ir a ver a las novias.

En cierta ocasión, su hijo León se saltó la regla y se fue a ver a una muchacha al cortijo de Mal Paso, sin el permiso de su padre y éste le tuvo arrestado durante un mes sin salir.

En otra ocasión, en un Cencerrazo (cuando una persona, viudo o viuda, se volvía a casar, la gente le formaba follón, pitos, rechinos y algarabíos, cerca de la casa de la pareja), a Juan no le hacía gracia que sus hijos participaran en estas fiestas ni a las autoridades tampoco, así que arresto va y viene, así le quitaba las ganas a muchos y de camino se ahorraba algún disgusto.

Ha sido Juan Alba muy mencionado y recordado en este pueblo, señal de cariño y memoria, hacia un personaje interesante, culto e inteligente, que no dejó que la desidia se apoderara del hombre en aquellos años y sacaba con sus poesías y coplas la risa y la alegría, tanto en pleno verano como en invierno, durante las fiestas como durante el duro trabajo.

Tenía yo trece años aproximadamente y mi madre me mandaba a la fuente de Juanico a coger agua, allí era cuando más veía a este hombre, con el que no me acuerdo si mantuvimos alguna conversación. Si lo hice, seguro que no fue muy larga, pero su presencia en mí, no sólo me agradaba, sino que me impresionaba. Él se distinguía, no sólo por su figura y su sombrero cordobés, que lucía con tan buen porte de hombre de honor y de palabra, sino que era darse cuenta uno que estaba al lado de un persona que desprendía sabiduría. Desde luego para mí ha sido uno de los personajes más interesantes que he podido conocer en vivo y más tarde a través de su familia y su poesía cantada tantos y tantos años por nuestros vecinos.

En el año 2000, el 28 de febrero, día de Andalucía, el alcalde pedáneo, Julio Cívico Roldán y concejales del Ayuntamiento, así como el alcalde de Antequera, Jesús Romero, le rindieron homenaje con la presencia de la gente del pueblo. Desde aquel día, una calle de nuestro pueblo se llama Juan Alba, muy cerca de donde él vivió.

No podía faltar el poeta del sombrero en nuestra revista que se enorgullece de haberle dedicado un espacio en ella y mucho más en el sentir de un pueblo entero y que lo hace vivo cuando se cantan sus coplas y sus poesías, mientras se avarea un olivo, se colocan los ganchos del vibro a las patas, mientras se come en el llano, en casa, a los hijos para que no caiga en el olvido.

“Poeta, estás con nosotros y tus coplas resuenan aún con fuerza”

Juan Carrégalo

Número 17: Julio de 2001

La Zaranda de Cartaoja

 

ARTE DE POETAS

ARTE A TENER EN CUENTA

 

A todas orillas del ahora pantano de Iznájar, subsiste milagrosamente una cultura aún viva, que entronca con la extensa tradición mediterránea del “trovo”. Aquí se les llama popularmente “POETAS”. Desde los términos de Priego hasta Villanueva de Algaidas, pasando por decenas de aldeas, ha llegado hasta nuestros días un arte insólito: cantan en público, en la taberna o en la calle, en quintillas métricamente perfectas, escrupulosamente improvisadas.

Si en una reunión casual hay dos o más poetas y alguno levanta una copla, surge la fiesta, la gente abandona sus quehaceres y acalora el prodigio.

Se cuenta de fiestas que duraron tres días con sus tres noches. Yo mismo he sido testigo asombrado de cómo un viejo prodigioso soltaba más de mil quintillas antes de la salida del sol.

Casi siempre estos encuentros están ensalamados, por eso que ellos llaman “porfía”, y que consiste en una especie de pelea o combate de ingenio, en el que casi ni hay tiempo para pensar la copla que ha de responder a otra copla. Así poco a poco, con la compañía calurosa de los espectadores del lugar, se pasan las noches en medio de esas conversaciones de iluminados.

 

Uno de los más grandes maestros, ya desaparecido, Juan Alba, fue famoso en los años cincuenta por sus letrillas rebeldes, que le costaron más de un disgusto con la autoridad.

Quiero dedicarle a él, esta primera crónica sobre esa valiosísima poesía popular que ha aguantado siglos sin libros, transmitida boca a boca entre generaciones, como en los mejores tiempos de nuestra árabe existencia.

 

 

 

 

 

 

Allá por el año 47, en un encuentro entre el poeta “Tosquilla” y Juan Alba, sonaron estas coplas en medio de una prolongada porfía:

 

Tosquilla

El pueblo no está contento

con las leyes del caudillo,

porque da poco alimento,

y además tiene en presidio

a los hombres de más talento.

 

Juan Alba

Será verdad lo que dices

y yo así lo considero:

España está en una crisis,

que el camino verdadero

no hay un alma que lo pese.

 

El hurgar en estos temas en aquellos tiempos, no podía acabar nada bien.

Algún tiempo después, en el cortijo “El Castillo”, en el barrio campesino del Albaicín, Juan Alba, metido en faena con otro poeta llamado Cristóbal el Loco, acosaba a éste con todo el alarde de que disponía.

Cristóbal, al verse acorralado por la mayor valía de su oponente, dio un golpe bajo y le soltó esta copla, aludiendo a una vieja y penosa historia:

Para que veas que soy sano

y te quiero como amigo,

tuve el poder en mi mano

para haber hecho contigo

lo que hice con tu hermano.

 

Juan Alba no pudo aguantar la provocación y aunque en versos medidos y sin romper las reglas del juego, le contestó al punto:

Santa Bárbara bendita,

líbrame de tó lo malo

y quítame de mi vista

a este que mató a mi hermano

que es un canalla fascista.

Aquí se rompió el careo. La guardia prendió a Juan Alba, y también a un acalorado espectador, que apasionadamente remató la copla con un agresivo “OLE”. Fueron juntos a la cárcel, donde Juan Alba terminó escribiendo al Gobernador una carta llena de versos, que terminaba así:

Si mi condena no está

escrita en ninguna audiencia,

tengo más hijos que Adán,

y le ruego a su excelencia

que me ponga en libertad.

 

El requerimiento fue atendido, y pasado un tiempo, en una nueva fiesta, aludiendo a su aventura, regañaba cariñosamente a sus amigos con esta estrofa:

A todos os quiero, amigos,

que para mí sois los mejores.

y no decir “OLE” os pido,

que un hombre por decir “OLE”

estuvo preso conmigo.

 

(Recogido de testimonios comparados de varios testigos presenciales)

 

El Piedras 25 286 840

 

 

 

Tenemos una caía

que eso no los tiene nadie

mis hijos han perdido la comía

y yo he perdido el amocafre

y ya ha salido el día lucío.

 

********************************

 

Para que la leche me has brindao

cuanto a ti se sabe a poco

yo no estoy acostumbrao

a ir a parar la boca

donde otro la ha quitao.

 

********************************

 

En la sobra de un quejigo

enfrente de un melonar

yo vi un hombre de dar panzar

y quien ero no lo digo

con el tiempo se sabrá.

 

********************************

 

Por donde quiere que salgas

te voy a cortar buen mozo

que te pasa lo más larga

como el mulo malicioso

que no quiere llevar carga.

 

********************************

 

No te pases de la raya

que yo no he caído en fallo

yo sé que usted tiene agallas

y su terreno es el gallo

pero es cuando yo me vaya.

 

********************************

Este mocito de espuela

que viene aquí a enamorar

por la salud de mi abuela

que lo tengo que enterar

que no soy maestro de escuela.

 

Y si yo fuera maestro de escuela

te daría una lección

para otra vez que vinieras

que no fueras tan guasón

así con tan mala vela.

********************************

Narcisa yo te lo aviso

que no quieras al del puerto

si no es mucho el compromiso

porque el trasero le han puesto

allá en el último piso.

 

********************************

 

Supuesto que eso es así, ná

ve y siéntate a mi vera

que yo traigo pá tu harina

un cedazo con dos telas

una basta y otra fina.

 

********************************

 

Yo me subo en Pedro rana

que lo pillo más a mano

y arreato al de las canas

y dejo suelto a Luis Serrano

que él va solo a la besana.

 

********************************

 

Eso será en tu terreno

Pero en todas no es igual

Porque el gallo que es bueno

Puede cantar en su corral

Y también en el ajeno.

 

********************************

 

Santa Bárbara bendita,

líbrame de tó lo malo

y quítame de mi vista

a este que mató a mi hermano

que es un canalla fascista.

 

********************************

 

A todos os quiero, amigos,

que para mí sois los mejores.

y no decir “OLE” os pido,

que un hombre por decir “OLE”

estuvo preso conmigo.

 

********************************


 

Fernanda yo estoy al tanto

y si es menester lo repito

deja que baile Crisanto

que también el angelito

quiere divertirse un rato.

 

 

********************************

 

Mis muchachos se levantan

y meten mano y se ponen

unos brincan y otros saltan

igual que los perdigones

cuando un perro los espanta.

 

********************************

 

Para Alicia.

 

Estando haciendo trova los de izquierdas le decían que censuraran al Régimen.

Juan Alba.

 

El pueblo no está contento,

Con las leyes del Caudillo,

Por qué da poco alimento,

Y porque meten en prisillo,

Los hombres de más talento.

 

Entre Franco y entre Azaña,

También Largo Caballero,

Y otros que les acompañan,

Fueron los que nos metieron,

La Guerra Civil en España.

 

Por hacer buenas acciones,

Y a mis hijos mantener.

Y divertir en reuniones,

El pobre de Juan se ve,

Aquí metido en prisiones.

 

Juan Alba en prisión.

 

Si me sentencia no está,

Escrita en ninguna Audiencia,

Tengo más hijos que Adán,

Y le ruego a su Excelencia,

Que me dé la libertad.

Y salió de la cárcel.

 

Estando de fiesta familiar.

 

Fernanda yo estoy al tanto,

Y si es mester lo repito,

Dejar que baile Crisanto,

Que también el angelito,

Quiere divertirse un rato.

Estaba mi padre batiéndose como trovador, hablaban de los hijos queda uno tenía. Dijo uno del público: UF, no pasaran habré! Mi padre:

 

Al mundo le doy la vuelta,

Por tantos como he tenido,

Tos caben en una espuerta,

Pero ninguna ha salido,

A pedir en puerta en puerta.

 

Fue a batirse con un amigo suyo que también era trovador, se llamaba Clero. Mi padre:

 

Cuando usted a Clero lo vea,

Le da usted recuerdos míos,

Y le dice con idea,

Ve confesando hijo mío,

Que poca vida te queda.

 

Yo sé que Cleto es un pollo,

Y que puede con mucha carga,

Y en el partido Jaramillo,

En cuanto llegue Juan Alba,

Suenan otros campanillas.

 

Juan Alba lo denunció un compañero de trova después de la Guerra Civil Española. Era Guarda jurado y entonces todos los fascista tenían autoridad.

Una vez que los dos hacían trova ocurrió esto.

 

Yo sé que tú eres cristiano,

Pero me dió sentimiento,

La ocasión tuve en la mano,

Juan Alba en el movimiento,

De ponerte con tu hermano.

Mi padre:

Santa Bárbara Bendita,

Librarme de todo lo malo,

Y quítame de mi vista,

Ese que mató a mi hermano,

Que es un canalla fascista.

Continúa Juan Alba.

 

Apretate los dediles,

Y abrocharte el maniquete,

Que como no te espabiles,

Se le van abrir boquetes,

Hasta la casa que vives.

Juan Alba.

 

Que cuerpo se me pondría,

Cuando usted me prendió a mí,

Preso estuve nueve días,

A si que cuando salí,

Tos lloraba de alegría.

Besos! Ya te iré mandando.

Alicia, te iré mandando lo que tengo del abuelo Juan Alba a medida que vaya recordando, algunas ya las tendrás porque las he visto plasmadas en la página de la familia Alba.

 

Uno que presumía de ser el Caporal en su zona.

 

No se salga de la raya,

Que yo no he caído en fallo,

Yo sé que usted tiene agayas,

Y en su terreno es el gallo,

Pero es cuando yo me vaya.

 

Yo tengo un Diego y un Juan,

Un León y un Francisquito,

Fernanda y Julián,

Bárbara y un Crisanto,

 

 

Mis muchachos se levantan

Por la mañana y se ponen,

Unos brincan y otros saltan,

Igual que los perdigones,

Cuando un perro los espanta.

 

Hola chic@s. Mi hermano y yo al ser lo mayores y al haber vivido con ellos, somos los que tenemos más anécdotas que contar.

Yo recuerdo en una matanza, la tita Antonia que era muy follonera y nos reíamos mucho con ella, el abuelo salió con ésta.

Antonia la que se aferra, a decir cuatro tontas y Rosario le da guerra y Dolores no dice na porque no ha tomado la tierra

 

ARTE DE POETAS

ARTE A TENER EN CUENTA

 

A todas orillas del ahora pantano de Iznájar, subsiste milagrosamente una cultura aún viva, que entronca con la extensa tradición mediterránea del “trovo”. Aquí se les llama popularmente “POETAS”. Desde los términos de Priego hasta Villanueva de Algaidas, pasando por decenas de aldeas, ha llegado hasta nuestros días un arte insólito: cantan en público, en la taberna o en la calle, en quintillas métricamente perfectas, escrupulosamente improvisadas.

Si en una reunión casual hay dos o más poetas y alguno levanta una copla, surge la fiesta, la gente abandona sus quehaceres y acalora el prodigio.

Se cuenta de fiestas que duraron tres días con sus tres noches. Yo mismo he sido testigo asombrado de cómo un viejo prodigioso soltaba más de mil quintillas antes de la salida del sol.

Casi siempre estos encuentros están ensalamados, por eso que ellos llaman “porfía”, y que consiste en una especie de pelea o combate de ingenio, en el que casi ni hay tiempo para pensar la copla que ha de responder a otra copla. Así poco a poco, con la compañía calurosa de los espectadores del lugar, se pasan las noches en medio de esas conversaciones de iluminados.

 

Uno de los más grandes maestros, ya desaparecido, Juan Alba, fue famoso en los años cincuenta por sus letrillas rebeldes, que le costaron más de un disgusto con la autoridad.

Quiero dedicarle a él, esta primera crónica sobre esa valiosísima poesía popular que ha aguantado siglos sin libros, transmitida boca a boca entre generaciones, como en los mejores tiempos de nuestra árabe existencia.

 

 

 

 

 

 

Allá por el año 47, en un encuentro entre el poeta “Tosquilla” y Juan Alba, sonaron estas coplas en medio de una prolongada porfía:

 

Tosquilla

El pueblo no está contento

con las leyes del caudillo,

porque da poco alimento,

y además tiene en presidio

a los hombres de más talento.

 

Juan Alba

Será verdad lo que dices

y yo así lo considero:

España está en una crisis,

que el camino verdadero

no hay un alma que lo pese.

 

El hurgar en estos temas en aquellos tiempos, no podía acabar nada bien.

Algún tiempo después, en el cortijo “El Castillo”, en el barrio campesino del Albaicín, Juan Alba, metido en faena con otro poeta llamado Cristóbal el Loco, acosaba a éste con todo el alarde de que disponía.

Cristóbal, al verse acorralado por la mayor valía de su oponente, dio un golpe bajo y le soltó esta copla, aludiendo a una vieja y penosa historia:

Para que veas que soy sano

y te quiero como amigo,

tuve el poder en mi mano

para haber hecho contigo

lo que hice con tu hermano.

 

Juan Alba no pudo aguantar la provocación y aunque en versos medidos y sin romper las reglas del juego, le contestó al punto:

Santa Bárbara bendita,

líbrame de tó lo malo

y quítame de mi vista

a este que mató a mi hermano

que es un canalla fascista.

Aquí se rompió el careo. La guardia prendió a Juan Alba, y también a un acalorado espectador, que apasionadamente remató la copla con un agresivo “OLE”. Fueron juntos a la cárcel, donde Juan Alba terminó escribiendo al Gobernador una carta llena de versos, que terminaba así:

Si mi condena no está

escrita en ninguna audiencia,

tengo más hijos que Adán,

y le ruego a su excelencia

que me ponga en libertad.

 

El requerimiento fue atendido, y pasado un tiempo, en una nueva fiesta, aludiendo a su aventura, regañaba cariñosamente a sus amigos con esta estrofa:

A todos os quiero, amigos,

que para mí sois los mejores.

y no decir “OLE” os pido,

que un hombre por decir “OLE”

estuvo preso conmigo.

 

(Recogido de testimonios comparados de varios testigos presenciales)

 

El Piedras 25 286 840

 

JUAN ALBA MARTOS

 

Juan Alba nació en Villanueva de Algaidas un 8 de mayo de 1894. Vivió su infancia y adolescencia en la Parrilla, aldea próxima a Algaidas.

Desde muy pronto aprende el oficio de albañil y siente dentro de sí el impulso creativo de la poesía y la copla.

En 1944 se viene con su familia a la Ralenga, dejando atrás años duros. En 1936 pierde a un hermano, lo que hizo que esta tragedia se manifestara en algunas de sus poesías con posterioridad.

Juan estaba casado con Doña Isabel Conde Caballero, teniendo ocho hijos. En 1958 el matrimonio decide venirse a Cartaojal, a la casa de los Camilos, que actualmente habita una nieta de José Camilo.

Comenta su hijo Francisco, que su padre sintió la poesía desde pequeño y que así se lo comentaron a él sus abuelos.

Cuando Juan se encontraba trabajando en el campo o haciendo casas, los compañeros de trabajo le animaban para que sacara poesías de alguna situación que se hubiera producido durante el trabajo o bien que sacara copla a alguien en concreto.

Muchos de los que tuvieron la suerte de estar con él, dicen que en un instante, la creatividad se ponía en marcha y eran segundos lo que tardaba en reaccionar a la provocación. Era Juan un hombre de una gran agilidad mental y de una creatividad llena de humor, cuando lo daba la ocasión. También sentía que ciertas cosas debían decirse, aunque éstas fueran a través de la poesía convertida en copla, por lo que se vio en líos con las autoridades, pues no callaba ante lo que sus ojos presenciaban.

Por Carnaval y Pascua, era contratado y se pasaba varios días enteros en los pueblos de la comarca, hasta altas horas de la mañana, a veces no aparecía por casa hasta después de varias jornadas. El cansancio lo sobrellevaba con los famosos ponches de huevo y coñac. Así Juan sacaba un dinero que venía muy bien para tanta demanda en la familia.

Según su hijo Francisco nos cuenta, su padre era un hombre recto de mucha disciplina, al que había que pedir permiso de salida para ir a ver a las novias.

En cierta ocasión, su hijo León se saltó la regla y se fue a ver a una muchacha al cortijo de Mal Paso, sin el permiso de su padre y éste le tuvo arrestado durante un mes sin salir.

En otra ocasión, en un Cencerrazo (cuando una persona, viudo o viuda, se volvía a casar, la gente le formaba follón, pitos, rechinos y algarabíos, cerca de la casa de la pareja), a Juan no le hacía gracia que sus hijos participaran en estas fiestas ni a las autoridades tampoco, así que arresto va y viene, así le quitaba las ganas a muchos y de camino se ahorraba algún disgusto.

Ha sido Juan Alba muy mencionado y recordado en este pueblo, señal de cariño y memoria, hacia un personaje interesante, culto e inteligente, que no dejó que la desidia se apoderara del hombre en aquellos años y sacaba con sus poesías y coplas la risa y la alegría, tanto en pleno verano como en invierno, durante las fiestas como durante el duro trabajo.

Tenía yo trece años aproximadamente y mi madre me mandaba a la fuente de Juanico a coger agua, allí era cuando más veía a este hombre, con el que no me acuerdo si mantuvimos alguna conversación. Si lo hice, seguro que no fue muy larga, pero su presencia en mí, no sólo me agradaba, sino que me impresionaba. Él se distinguía, no sólo por su figura y su sombrero cordobés, que lucía con tan buen porte de hombre de honor y de palabra, sino que era darse cuenta uno que estaba al lado de un persona que desprendía sabiduría. Desde luego para mí ha sido uno de los personajes más interesantes que he podido conocer en vivo y más tarde a través de su familia y su poesía cantada tantos y tantos años por nuestros vecinos.

En el año 2000, el 28 de febrero, día de Andalucía, el alcalde pedáneo, Julio Cívico Roldán y concejales del Ayuntamiento, así como el alcalde de Antequera, Jesús Romero, le rindieron homenaje con la presencia de la gente del pueblo. Desde aquel día, una calle de nuestro pueblo se llama Juan Alba, muy cerca de donde él vivió.

Tenemos una caía

que eso no los tiene nadie

mis hijos han perdido la comía

y yo he perdido el amocafre

y ya ha salido el día lucío.

 

********************************

 

Para que la leche me has brindao

cuanto a ti se sabe a poco

yo no estoy acostumbrao

a ir a parar la boca

donde otro la ha quitao.

 

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En la sobra de un quejigo

enfrente de un melonar

yo vi un hombre de dar panzar

y quien ero no lo digo

con el tiempo se sabrá.

 

********************************

 

Por donde quiere que salgas

te voy a cortar buen mozo

que te pasa lo más larga

como el mulo malicioso

que no quiere llevar carga.

 

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No te pases de la raya

que yo no he caído en fallo

yo sé que usted tiene agallas

y su terreno es el gallo

pero es cuando yo me vaya.

 

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Este mocito de espuela

que viene aquí a enamorar

por la salud de mi abuela

que lo tengo que enterar

que no soy maestro de escuela.

 

Y si yo fuera maestro de escuela

te daría una lección

para otra vez que vinieras

que no fueras tan guasón

así con tan mala vela.

********************************

Narcisa yo te lo aviso

que no quieras al del puerto

si no es mucho el compromiso

porque el trasero le han puesto

allá en el último piso.

 

********************************

 

Supuesto que eso es así, ná

ve y siéntate a mi vera

que yo traigo pá tu harina

un cedazo con dos telas

una basta y otra fina.

 

********************************

 

Yo me subo en Pedro rana

que lo pillo más a mano

y arreato al de las canas

y dejo suelto a Luis Serrano

que él va solo a la besana.

 

********************************

 

Eso será en tu terreno

Pero en todas no es igual

Porque el gallo que es bueno

Puede cantar en su corral

Y también en el ajeno.

 

********************************

 

Santa Bárbara bendita,

líbrame de tó lo malo

y quítame de mi vista

a este que mató a mi hermano

que es un canalla fascista.

 

********************************

 

A todos os quiero, amigos,

que para mí sois los mejores.

y no decir “OLE” os pido,

que un hombre por decir “OLE”

estuvo preso conmigo.

 

********************************

Fernanda yo estoy al tanto

y si es menester lo repito

deja que baile Crisanto

que también el angelito

quiere divertirse un rato.

 

 

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Mis muchachos se levantan

y meten mano y se ponen

unos brincan y otros saltan

igual que los perdigones

cuando un perro los espanta.

 

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Tr LOS POETAS DEL GENIL

Por extraño que parezca, aunque Rafael Alberti allá por 1924 y 1925 dejó constancia de la existencia de poetas populares, que improvisaban sus versos en las localidades ribereñas del Río Genil, hasta la actualidad nadie había reparado en esa información. No hay estudios sobre esta costumbre o tradición artística, literario-musical, a la que hemos bautizado como Los Poetas del Genil, en memoria de Rafael Alberti. Además, esos mismos artistas populares se llaman a sí mismos y son llamados por el público como poetas, simplemente. Hay escasos estudios sobre esta costumbre o tradición artística, literaria y musical, en la que los poetas del campo, bautizados por Alberti como Poetas del Genil, tienen a gala cantar en verso y competir, a veces como verdaderos gallos de pelea.

 

Lo que cantan los poetas de nuestra tierra, alguno de ellos como el ilustre maestro José Arévalo, Chaparrillo, afincado en la Fuente del Conde, son composiciones en quintillas que los poetas de la comarca improvisan desde muy antiguo. A pesar de lo que muchos digan, aquí nunca hemos hablado de velás de  troveros, ni fiestas de troveros. Desde chiquitillo mis padres me hablaban de inolvidables fiestas y velás de poetas. Creo que conviene llamar pan al pan y vino al vino. Los troveros existen en otras partes de España , pero en la comarca de Fuente del Conde, de Iznájar, Rute, Priego, Lucena, etc. sólo se conocen poetas, que tienen la gracia de levantar coplas sobre la marcha, en el acto.

De los poetas del Genil que recuerda el pueblo pasaron ya a la historia y a la leyenda Los Lázaros (a quienes oyó Alberti), Los Ruchos, José y Luis Serrano, Juan Alba, Los Tosquillas, Basilio el de Los Claveles, El Conejillo o Luis Ariza. Por diversas razones, se han retirado del cante Pedro Rama, Juan Casillas y El Cávila. Muchos otros, como Fermín, Zamorano, Chorrillos, Petaca, Lojilla, Dominguillo, Valoy, El Sorupa, El Carbonero, Lizana, Cabrillas o El Timba, solo cantan esporádicamente. Merecen un especial recuerdo en la historia de las coplas levantadas en las riberas del Genil los poetas Diego Castillo, Juanico Juanico Carboneras, María Serrano, Isabel Hinojosa La Guapa, El Chispa de las Peñuelas, Dieguito Páez, Ricardín de las Fuentes y El Ciego de la Rincona.